Porqué me duele tanto la partida del Themo.

En los Eternautas hemos hablado mucho de comics en general y bastante de autores chilenos en particular, pero se nos ha quedado en el tintero, pendiente e irremediablemente atrasado ya, el debido homenaje al mas grande historietista chileno de todos los tiempos, el inconmensurable y eterno Themo Lobos. Hoy recibimos con mucha tristeza la noticia de su muerte a los 83 años de edad. Para los lectores que no hayan tenido el placer de leer su obra (especialmente los hermanos de otras latitudes) les puedo contar que Themo Lobos está a la altura de Goscinny y Uderzo, de Hergé y de Morris. Era, es y será uno de los gigantes de la historieta latinoamericana y mundial, y su legado es tan enorme que cuesta describirlo sin arroparse en los sentimientos que nos embargan en esta, la hora de su despedida. Y es que mi vida está llena de Themo, sin duda alguna.

Las aventuras de Mampato y Ogú son hasta el día de hoy mis preferidas. Sueño con tener esa colección completa, porque es lo mejor que le puedo dar a mis hipotéticos hijos y nietos. Recuerdo esa aventura en el futuro, La Rebelión de los Mutantes, donde la historia gira entorno al intento de un pueblo oprimido y diverso de sacarse de encima a un tirano criminal, lo cual en la década de los ochenta no podía ser más coyuntural en Chile. Gracias a Themo supe a temprana edad lo que eran las cuádrigas, porqué los vasos vikingos no tienen pie, lo que era un galeote,  de dónde salía el marfil, qué era un Djinn o quien era Morgan Le Fay. Cuando los lectores le preguntaban que había que hacer para ser historietista, el respondía siempre lo mismo: “documentarse”. Themo Lobos despertó en mí el amor al conocimiento, a la lectura, a los comics. Sus etimologías me interesaron en el lenguaje. Me hizo viajar a otros mundos, al futuro y al pasado, colgado de ese mágico cinto espacio-temporal. Me hizo sentir que Ogú era mi amigo también, me hizo querer ser valiente e inteligente como Mampato, me hizo enamorarme de la albina Rena.

Hasta el día de hoy pocas cosas me dan mas risa que Máximo Chambónez. Piensen sólo en el nombre y ya da risa. Ese ramillete de personajes es entrañable a mas no poder. El alcalde de Piduquén, típico político de pueblo chico medio corrupto, medio ladino, puras sonrisas a la cámara y un mañoso en privado, la eterna víctima de las negligencias de Máximo. El abuelo Chambónez, la experiencia al servicio del fracaso y el mismo Máximo, causando uno y otro desaguisado. Me acuerdo de la receta de hilo curado (hilo envidriado) que hizo el abuelo para la competencia de volantines, y con el cual Máximo cortó todo lo que se le puso por delante. O el flete de dinamita que cayó en la casa de verano del Alcalde, o la carrera de autos “midgets” que terminó con medio pueblo apedreando a Chambónez. Me acuerdo y me río solo.

Típico Chambónez.

Themo Lobos tuvo un efecto inmenso en mi vida y en la de miles de chilenos, por eso me duele tanto su partida. Nos enseñó lo que era el coraje, los principios, el valor de la amistad y de tener un buen corazón. La importancia de educarse, no por tener un cartón, sino por el hecho puro y simple de saber más. Me atrevo a decir que darle a un niño un ejemplar de las aventuras de Mampato y Ogú es hacer una inversión en el futuro de una potencial buena persona. Themo Lobos nos hizo mejores. Themo era familia, pese a que nunca lo conocí. Siempre digo que los comics me han hecho una mejor persona, pero hoy aclaro: soy el hombre que soy, en gran medida, por lo que Themo me entregó en sus historietas y por eso, en el día de su partida, le escribo estas palabras como homenaje, en una hora donde la nostalgia me lleva a ser un niño de nuevo en un día lluvioso, sentado en el suelo leyendo a mis héroes favoritos, perdido para siempre en esos territorios fantásticos donde se podía ser un chico y ser valiente al mismo tiempo. ¡Muchas gracias querido y admirado Maestro, hasta siempre!

YouTube Preview Image

 

Otros artículos:

Horny Torrinco

La identidad secreta de Horny Torrinco

Eones han pasado desde que el reverendo Horny Torrinco y Flan Gordo hacían de las suyas durante el período que hoy llamamos "Los Años Perdidos". En un intento por recuperar la continuidad del espacio-tiempo, el reverendo, en vez de entrar a la TARDIS, por descuido entró al Yugo Bar de Maipú y reapareció varios años mas tarde (sin saber que el Yugo Bar había cerrado varias décadas atrás... pero esa es otra historia), para unirse a la crew de los Eternautas.
Este artículo es de Comics, Destacados, Portada con las etiquetas , , , , , . Permalink.

3 Comentarios Porqué me duele tanto la partida del Themo.

  1. Oscar Cayul Aedo opina que:

    Representado total y absolutamente por tus palabras!

  2. Juan Salvo opina que:

    Hermosas palabras Torrinco. Un abrazo.

  3. panchocinepata opina que:

    Hermosas palabras, opino también.
    Injusticia que entre tanto intelectual sobremarketeado, don Themo nunca hubiera obtenido el Premio Nacional de Literatura. Bueno, citando a @efeortega será tiempo de promover la fundación de los premios Themo?? deberíamos.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Usted puede utilizar las etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>