Si hay un género que ha tenido mala fama en los últimos años, ese es el género vampírico. ¿La culpa? La saga Crepúsculo de Stephenie Meyer. No vengan a meter las manos al fuego por esos libros y/o películas, que muy exitosas pueden ser pero le han traído muy mala fama a los chupasangres con romance adolescente, tipos musculosos que apenas mueven un músculo (valga la redundancia) y tramas con menos profundidad que una hoja en blanco.
Claro, el cine nos ha entregado algunas excepciones muy buenas como Let the right one in (novela, película y remake) y Daybreakers, pero no han sido más que unos pocos casos. Ni siquiera la parodia-en-tono-serio de Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros (la película, no la novela) puede estar a la altura.
En entonces que encontrarse con algo como American Vampire (que desde ahora llamaremos AV) es un golpe de frescura que necesitaba con creces el género caído en desgracia.

La historia nacida de la mente del guionista Scott Snyder, actual hombre a la cabeza de la exitosa serie regular de Batman junto al dibujante Greg Capullo (Spawn), nos presenta la historia de EE.UU. desde el Lejano Oeste en 1800, de la mano de la aparición del primer vampiro nacido en América.
Hay que entender lo siguiente: Los vampiros no existen en América. Llegaron desde Europa hasta el nuevo continente para iniciar una pequeña conquista. Nadie sabe que existen, son puros rumores o cuentos de niños.
Son viles y planificadores, temen de la luz solar, usan paraguas para proteger su piel sensible, se mueven en las sombras adquiriendo poder a través de medidas tan básicas como la economía o nuevas tecnologías, como los trenes. Es en este mundo que conocemos a Skinner Sweet y Pearl Jones, dos personajes muy peculiares que cambiarán para siempre lo que conocemos como vampiros en el nuevo continente.
El primer volumen (que ocupan desde el tomo #1 al #5) nos presenta dos arcos argumentales, con protagonistas diferentes pero en el fondo es una misma historia. La principal, escrita por Scott Snyder con Rafael Albuquerque en el arte, nos muestra a Pearl Jones, una joven trabajadora que sueña con ser actriz en la industria del cine mudo de la década de 1920… pero aquel anhelo se ve truncado cuando es atacada por un grupo de vampiros europeos escondidos en Hollywood que, curiosamente, son los productores de la película. Moribunda, es salvada por Skinner, quien le entrega su sangre y la convierte en una “vampiro americana”. En esta nueva oportunidad en la vida, lo único que le importa a Pearl es la venganza… y no será nada de dulce.
Por su parte, la trama secundaria cuenta con un guionista de lujo en su debut en los cómics, Stephen King, creador de obras destacadas como El Resplandor y Misery, mientras que el arte sigue siendo del brasileño Albuquerque. Acá nos vamos a la década de 1800 y King decide contar el origen de Skinner Sweet, con las bases que le entregó Snyder. Los vampiros son una raza nueva en el Lejano Oeste, y un anciano escritor (como siempre protagonistas de los relatos de King) narra en 1925 la historia de su vida, y de cómo fue testigo del nacimiento del primer vampiro americano, un relato marcado de tragedias y sacrificios.
Skinner Sweet es un hombre sin ley, ladrón y asesino, un norteamericano cualquiera, que cuando es arrestado se ve involucrado con un vampiro europeo, que por accidente lo convierte sin saberlo en una nueva especie. Muerto, pero no muerto… pasa décadas enterrado hasta que se libera y nace esta raza más fuerte, más rápida y resistente al sol, por supuesto, con un ansia de sangre insuperable. A partir de este punto la serie nos presenta a Skinner como foco de las tramas a través de las décadas, donde además vemos de trasfondo la evolución de Norte América.
AV es una gran historia porque, para empezar, recupera el espíritu que tanto caracterizó al género en sus comienzos: la bestia humana que anhela la sangre humana y mata por gusto. Aquí no hay personajes melosos y caricaturescos, acá los protagonistas se mueven por instintos claramente humanos y realistas. ¿Qué haces si sobrevives a un brutal ataque que te dejó a medio morir? Pues vengarte de quienes te atacaron. ¿Qué haces si eres un vil despiadado que puede vivir eternamente? Primero matar y después planificar el resto de tu vida.
Un personaje dulce puede convertirse en el mayor asesino, y un psicópata se puede convertir en un maquiavelico planificador. Todo posible si tienes todo el tiempo del mundo.
El primer volumen de la serie tiene todos los elementos para enganchar al espectador, así como entrañables personajes de los que quieres saber más de sus historias (pasadas, presentes y futuras), así como guiones entretenidos con atractivos giros argumentales y traiciones varias. Mucha sangre, mucha muerte, buenos personajes. Incluso hubiera tenido potencial como miniserie, pero ya el enganche de la última viñeta nos indica que algo más grande vendrá en el futuro de AV.
Hay que diferenciar el tono de Snyder y King. El primero tiene un estilo de escritura donde sabe ocupar la tramas negras, o sea, la idea de la tragedia detrás de las acciones que mueven a los protagonistas, manteniendo entretenido al lector a pesar de lo malo que puedan verse las cosas para los personajes. Mientras que nuestro escritor denominado como el “Maestro del terror”, otorga su estilo característico de drama-horror-acción al back-up history, con el infaltable personaje de un escritor como guía de la trama.
Debo decir que por muy buenas que sean ambos relatos (que al final terminan siendo uno solo) no serían nada sin el notable trabajo de Albuquerque. El brasileño emplea unos trazos bien intensos, más lisos en la historia principal y más marcados en la secundaria. De hecho, da la impresión que fueran dibujantes diferentes. Lo mejor es que crea vampiros realmente aterradores. La primera aparición de Pearl como chupasangre es notable, con traje de enfermera incluida. Y qué decir de la “salida” de Sweet de su tumba… gran splash page. Además, logra muy bien expresar los sentimientos a través de las miradas, algo que pocos pueden jactarse de hacer, lo mismo ocurre con los rostros. Por su parte, el colorista Dave McCaig le aporta el tono casi retro a las viñetas, siendo más opaco los tonos de la trama principal, y más sepia en la de King.
En fin, una muy recomendada historia que hay que leer y descubrir. Ver lo talentoso que es Snyder más allá de Batman y el excelente trabajo de Albuquerque y McCaig en la labor artística. Un golpe de frescura a un género que va en decadencia, pero que logra grandes momentos gracias a cómics como American Vampire. Otro acierto de la línea Vertigo, a diferencia de lo que ocurre en la línea DC.
Entretenido relato de horror y aventuras, con las cuotas perfectas de drama y muy buenos personajes. Ansioso de leer más de Pearl y Sweet, ¿y ustedes?











Gracias por la referencia. Se ve realmente interesante. Búsqueda obligatoria. Fin del mensaje.