Entrevista a Pedro Peirano: ‘Es tan divertido inventar un mundo en el papel… no se compara a nada’

“Me cuesta mucho encontrar tiempo para dibujar, pero tengo que hacerlo. Es lo que soy, dibujante”.

¿A dónde se van los juguetes que perdemos cuando niños? Esa es la pregunta que se planteó el multifacético Pedro Peirano para llevar a cabo la idea de su último cómic, El Club de los Juguetes Perdidos, publicado por Random House Mondadori. El dibujante, escritor, periodista y director de cine ha estado realmente ocupado en el último tiempo, dedicado a conciertos de la famosa serie de títeres 31 Minutos (donde hace la voz de Tulio Triviño), dirigiendo películas como Gatos Viejos, escribiendo cine como No, La Nana y Joven y Alocada, además de crear series en México como Niño Santo. El tema es que nunca ha dejado de lado las historietas.

Es imposible no recordar las geniales desventuras universitarias de Chancho Cero, las locas respuestas del Computador Loco, las extrañas aventuras de Toñito Talón o la parodia Tolkieniana de Timón el Legendario. Historias que rozaban lo bizarro pero lograban fascinar a todos quienes las leían. Ahora, Peirano se lanza en un mundo onírico y absolutamente loco, donde pueden convivir un ratón ladrón, un niño con las calificaciones de un “chimpancé” y un viejo con traje obsesionado con un mapa, quienes se unirán en un club con una misión… pero claro, no puedo adelantarles eso. Vayan a la librería más cercana a conseguir el libro.

Por ello, a propósito de El Club de los Juguetes Perdidos, en Los Eternautas decidimos contactarnos con Peirano para que nos entregara sus impresiones respecto a su nueva obra y desde EE.UU. accedió a responder nuestras consultas. Sepan más (o conozcan) a este autor, admirador de Themo Lobos, que no puede dejar de dibujar a pesar de todo lo que lo tiene ocupado. La entrevista completa después del salto.

―¿En qué consiste esta aventuras para niños, pero también para grandes?

―PP: Es una historia de aventuras humorísticas, podríamos decir, porque a pesar de que la historia parece épica, la verdad es que los personajes están inmersos en un mundo más o menos absurdo. Es para niños aunque creo que los papás y la gente más grande lo puede pasar bien leyéndolo.

―Dices que ‘El club de los juguetes perdidos’ es una historia a la vieja usanza, ¿por qué? ¿Qué te llevó a crear esta historia y qué significa para ti?

¡Oh, sí! Aviones de papel espías.

―PP: Es a la vieja usanza porque es muy aventuresca, no para nunca… y a pesar de ser humorística no es cínica, sino que trata de ser un cuento como a los que a mi más gustaba leer, donde los personajes creían en lo que les estaba pasando y en el mundo que habitaban. No es una parodia escondida ni nada por el estilo… como esas historias de adultos escondidas en falsas historias de niños. Propone un mundo que a mí me parece interesante, no sé por qué, tal vez porque me gustaría vivir ahí. De hecho, la verdad es que es un pastiche de cosas que me gustan, gente vestida de sombrero de copa y bastón aunque la historia no sea de época, de ninguna época específica. Lugares extraños habitados por personas ridículas o absurdas pero que no se han dado cuenta de ello… hay monstruos, un ratón de tamaño humano con sombrero al que nadie le extraña que exista, en un mundo donde nada pasa por coincidencia, donde hay barcos piratas e islas hechas de papel… ¡y nadie conoce los computadores! No sé… es una época imaginaria con elementos que me gusta dibujar.

―No es lo mismo a lo que hacías en ‘Chancho cero’ o ‘Las excelentes aventuras de Timón el legendario’, aquí apelas directamente a la nostalgia. ¿Se debe a una necesidad personal?

―PP: Cada uno de esos cómics era distinto y los amo todos por razones distintas. Un abanico de posibilidades, de expresiones que es uno mismo. Incluso había otro, que se llamaba el ‘Computador Loco’, en que los niños le preguntaban cosas a un computador que estaba malo y que contestaba puras tonterías. Era muy divertido y la interacción con el pequeño público era increíble. Ese ha sido mi trabajo favorito de la vida. ‘Chancho Cero’ fue una gran diversión porque era la posibilidad de convertir mis decadentes años universitarios en una historieta muy paródica… de verdad hasta a mi me da risa releerlo, como si no lo hubiera hecho yo. ‘Timón’ era una onda más cómica de abordar el mundo de la fantasía Tolkieniana, me gustaba mucho, me podía permitir muchas ridiculeces.

“(Esta historia) propone un mundo que a mí me parece interesante, no sé por qué, tal vez porque me gustaría vivir ahí”.

―PP: Esta historia (‘El Club de…’) fue creciendo con el tiempo, era una canción que nunca hicimos en ‘31 Minutos’ sobre los juguetes que se pierden, pero me quedó dando vueltas. Es un tema muy bueno, creo. A mí me amargaron mucho los juguetes que se me perdieron, sobre todo un gato azul que es el que comienza toda la historia en el cómic. Es nostálgico pero no tanto, porque la amargura de un juguete extraviado es instantánea y se convierte en nostalgia después… de hecho la nostalgia es una manera de convertirla en simple recuerdo.

“Era una canción que nunca hicimos en ‘31 Minutos’ sobre los juguetes que se pierden, pero me quedó dando vueltas”.

―Entre tu participación en ‘No’, dirigir ‘Gatos viejos’, escribir series en México y, por supuesto, el regreso de ‘31 Minutos’, ¿en qué momento puedes dibujar y escribir tus cómics? ¿Cuánto tiempo te tomó realizar ‘El club…’?

―PP: Uf, la verdad es que ni siquiera me pongo a pensar en eso porque me estresa. Me cuesta mucho encontrar tiempo para dibujar, pero tengo que hacerlo. Es lo que soy, dibujante. Siempre he hecho cómics, desde que era enano. No puedo abandonar el formato porque realmente es el que más conozco y me da un placer enorme. Esta historia la planeé por un tiempo pero no encontré momento para dibujarla hasta el año 2010. El año pasado la terminé y la pintamos este año… entre medio me fui a México a hacer la serie ‘Niño Santo’ y eso atrasó un poco las cosas… menos mal que ya está lista… Lo que me preocupa es encontrar tiempo para dibujar la segunda parte, porque claro, la idea es que continúe.

―¿Esperas traer a la vida nuevos personajes al mundo de las viñetas?

―PP: Bueno, son personajes que no se conocen. No sé si vayan a hacerse conocidos ni nada, si te refieres a eso… pero son nuevos, y bastante singulares. Algunos están basados en amigos míos, otros salieron de no sé dónde. Sentí mucha libertad, como siempre, dibujando. Es tan divertido inventar un mundo en el papel con pura tinta, no se compara a nada. Aunque las películas sean más “importantes”, los programas de tele más masivos, algo tiene este mundo sencillo de historias contadas en viñetas que nunca me cansa de fascinar.

―¿Qué te motivo a realizar cómics? ¿Algún personaje o autor favorito? ¿Cuál ha sido tu principal influencia?

―PP: Uf… han sido muchas influencias. Me crié con comics, la verdad. Creo que el más importante siempre será Themo Lobos… heredé una colección de ‘Mampatos’ de mis primos mayores y eso realmente fue el origen de todo. No podía creer esas historias… esos mundos… Tuve la suerte de conocer a don Themo, aparte, y plantearle una tarde entera de nerdeces… ¡¿quién tiene la oportunidad de conocer a su genuino maestro?! ¡¿Y que no se caiga del pedestal ni un centímetro?! ¡Qué gran, inteligente y sensible hombre!

“Tuve la suerte de conocer a don Themo, aparte, y plantearle una tarde entera de nerdeces… ¡¿quién tiene la oportunidad de conocer a su genuino maestro?!”

―PP: Muchos otros dibujantes me influyen mucho y constantemente, sobre todos los creadores de sus propios argumentos, como yo lo hago. Otro fundamental es Carl Barks, que fue el encargado de llevar al Pato Donald al cómic (firmando Walt Disney, obviamente), creando en el camino al Tío Rico y una obra tan consistente y divertida que no para de fascinar. De hecho me gusta tanto que me compro las plumillas que él usaba por Ebay (ya no las fabrican), uso el mismo papel y tinta que usaba él… ¡Qué nerd!

“Muchos dibujantes me influyen mucho y constantemente, sobre todos los creadores de sus propios argumentos, como yo lo hago”.

―PP: No puedo nombrarlos a todos, pero es tentador… otro fundamental es Elzie Crisler Segar, el creador de Popeye, el primer cómic adulto que existió (y que después fue arruinado por las animaciones tan infantiles que lo popularizaron). Winsor Mcckay (Little Nemo), George Herriman (Krazy Kat), John Stanley (La Pequeña Lulú), Charles Schultz (Snoopy), Charles Addams, Robert Crumb, Albert Uderzo, Hergé… Uf, ¡qué lista más injusta! Son, en general, clásicos norteamericanos y algunos europeos mis principales acreedores. Obviamente la obra de Stan Lee, sobre todo el Hombre Araña y los X-Men, y otros más modernos, como Watchmen y Sandman me encantan, pero ya más como material de lectura que influencia. De los ‘vivos’ apenas conozco, la verdad. El que más me gusta es un francés llamado Lewis Stroheim, tiene una vasta y fascinante obra que me fuerzo a leer en francés.

―Y por último, ¿qué proyectos, sean comiqueros o no, se avecinan en tu futuro?

―PP: Entre los comiqueros, sería encontrar el tiempo para hacer la segunda parte de los ‘Juguetes perdidos’, de cuya historia ya sé bastante. Otro es editar en libro los primeros cómics que publiqué, que son las aventuras de un niño llamado ‘Toñito Talón’ y cuya compilación ya está muy avanzada. Respecto a otras cosas relacionadas más con lo audiovisual, por supuesto seguir los recitales de ‘31 Minutos’ y hacer alguna sorpresa involucrando a Tulio y los demás. En películas estoy viendo qué hacer, lo mismo en las series. Ya sé que tengo que escribir y producir una segunda temporada de ‘Niño Santo’ en México, así que gran parte del esfuerzo que viene será para que salga “chingona”.

Las aventuras de un niño llamado ‘Toñito Talón’: “La compilación ya está muy avanzada”.

Todas las imágenes que acompañan la entrevista con cortesía del sitio personal de Pedro Peirano, Feria de Fenómenos, y agradecemos también a la editorial Random House Mondadori por entregarnos un tomo del cómic para facilitar esta nota. Los dejamos con el trailer oficial del cómic, realizado también por Peirano.

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Periodista y eternauta atrapado en la Speed Force. Lector de cómics y cinéfilo de profesión en el día más brillante y en la noche más oscura.
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4 Comentarios Entrevista a Pedro Peirano: ‘Es tan divertido inventar un mundo en el papel… no se compara a nada’

  1. Marco Rauch opina que:

    Estimados

    Los felicito por esta nota y les estimulo encarecidamente por esta senda, ya que lo que hace falta es la difusión de lo que hacemos por acá. Sitios para enterarse de “papitas” extranjeras ya hay muchos, en cambio aquellos que como en esta nota, golpean con contenidos potentes y nacionales, es lo que falta. Busquen más de estos golpes periodísticos, pues estoy seguro que el medio y vuestros lectores os lo agradecerán y todos saldremos ganando.

    ¡Una vez más, felicitaciones!

  2. Rodrigo Baeza opina que:

    Buena entrevista. Se ve interesante este libro, se nota que Peirano como dibujante ha mejorado muchísimo en los últimos años.

    Un dato sobre el dibujante francés que menciona Peirano: el nombre es Lewis Trondheim, y sus obras se pueden encontrar también en castellano e inglés.

  3. cuado82 opina que:

    Muy buena entrevista. En su tiempo no relacionaba a Peirano con los cómics, después, y con el tiempo, me di cuenta que chancho cero (que lo leia en la zona), plan z y 31 minutos eran del mismo tipo…genial, ahh y se nota que Peirano no es chanta al declararse fan de los cómics ya que da un muy buen listado de obras y autores.
    Saludos y sigan con las entrevistas a los nacionales (o internacionales)

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