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Mocha Dick: Una aventura a la vieja usanza – Review

by • 19 Diciembre 2012 • Comics, Destacados, PortadaComments (9)36112

El género de la aventura es difícil. A la vez de impresionarte y atraparte, sus historias deben emocionarte. Sin emoción, una aventura es vacía. Quienes entiendan esa regla pueden lograr obras cumbres que sean recordadas por años como Los Cazadores del Arca Perdida que dirigió Steven Spielberg o en los cómics en Llanero Solitario y Tarzán por mencionar algunos casos más célebres.

Esa regla la entendía (y la superaba) el narrador gráfico Themo Lobos, que cuando tomó las riendas de las aventuras de un personaje llamado Mampato y su amigo cavernícola Ogú logró llevar sus relatos a un nivel que conquistó a generaciones y que, todavía hoy, mantienen frescura.

Investigación, investigación, investigación”, decía Lobos que era la fórmula del éxito para lograr llevar adelante una buena historia, porque con una buena base puedes hacer todo y jugar con esos elementos.

Y el escritor Francisco Ortega (Trilogía de la Metahulla: 1899) y el dibujante Gonzalo Martínez (Road Story, Quique Hache Detective), como buenos discípulos del “maestro”, tomaron sus enseñanzas y las aplicaron en su propia historia, basada en hechos reales pero con sus propias libertades creativas a favor de la historia, logrando un resultado que supera las expectativas.

Esto porque Mocha Dick: La leyenda de la ballena blanca (Editorial Norma) no solo es una buena historia, es una historia emocionante y a la vieja usanza.

Caleb y Aliro, los protagonistas de este relato.

El relato nos lleva a Tomé, en el sur de Chile, en el año 1889. Una infernal tormenta trae a las costas no solo estrago, sino que profundos recuerdos y asuntos pendientes. Un anciano Caleb Hieman recuerda su juventud cuando a los 15 años debe emprender su primer viaje por los mares para aprender el oficio familiar: la caza de ballenas en el siglo XIX.

En su travesía conoce a Aliro Leftraru, un joven marinero descendiente del pueblo mapuche, el Pueblo de la Tierra, con quien inicia una férrea amistad.

Luego de que su barco rescate a los desgraciados sobrevivientes de un ataque de una monstruosa ballena blanca, Caleb y Aliro conocerán la leyenda mapuche de la Mocha, “la madre de todas las ballenas”, iniciando un viaje que para evitar la caza indiscriminada de ballenas, llevándolos en una aventura que no estará ajena de riesgos… y de dolorosas consecuencias.

La trama –con una bibliografía de más de 20 libros- toma como inspiración tanto hechos reales y documentados, como el avistamiento de un gigantesco cachalote albino en las costas de la isla Mocha en Chile y el hundimiento del ballenero Essex en 1820 (hecho que curiosamente fue parte de la trama del cómic de DC, Aquaman #14), además de leyendas mapuches como el Trempulcawe, referida al descanso de las almas de los grandes guerreros.

Y por supuesto, la obra de Herman Melville, Moby Dick, que dicen se inspiró en el mito de la “Mocha” para llevar a cabo su magna novela.

El bautizo de Ailiñ Ngue, el “niño de ojos claros”.

Con esa base histórica los autores –que trabajaron alrededor de dos años en Mocha Dick– logran entregar una gran aventura, que tiene todos los elementos para hacerla destacable: personajes entrañables e identificables, una trama que atrapa desde sus primeras páginas, antagonistas que no caen en clichés ridículos y un relato que va de menos a más.

Para el escritor Francisco Ortega éste realmente es un paso gigantesco de superación tras 1899, que ilustró Nelson Dániel, que al no ser una historia que cerrara su relato dentro de sus páginas y abarcara más de lo que pudo, resultara en una decepción más que en un trabajo que admirar. Acá pasa todo lo contrario. Ortega demuestra absoluto compromiso y cariño tanto por la trama que por sus personajes.

La tripulación del “Peleg Hawthorne”.

En una historia que es más que nada un relato del mismo protagonista de su pasado, el escritor escribe momentos emocionantes, en especial en el clímax del cómic, y otros desoladores. Por sobre todo, logra acercar elementos que pueden resultar ajenos al lector y hacerlos reconocibles y admirables, en una trama que crece a medida avanzan sus páginas hasta que colisionan en un final admirable.

La relación con el dibujante Gonzalo Martínez se traspasa a las páginas, ya que se nota que ambos estuvieron trabajando para mejorar cada viñeta y detalle, no por nada estuvieron cerca de dos años en ello. La labor artística de Martínez –a quien no veíamos publicar una novela gráfica en Chile desde 2009 cuando lanzó Quique Hache Detective, de Sergio Gómez, y Celeste Buenaventura, de Marco Rauch-, es sobresaliente.

Buen uso de planos y perspectivas, además de notarse la influencia como arquitecto en algunas secuencias, especialmente en los detalles de los barcos.

Lo que siempre ha logrado captar Martínez son las emociones que los personajes sienten en cada viñeta a través de sus rostros, lo cual ayuda mucho a reflejar el momento de la trama, sea dramático o alegre. La página que cierra el libro y cuando Aliro “agradece a su madre” deben ser los más logrados –y personalmente favoritos- de la lectura. Y qué decir, ¡sí es posible que ocurra una pelea encima de una ballena!

En cuanto a lo malo, la verdad no hay mucho que decir, pero hay algunos errores de continuidad que podrían revisarse para una segunda edición, por ejemplo, que en una escena hayan cierta cantidad de tripulantes en un bote y en la siguiente no sean los mismos, o que un personaje tenga de la nada unas amarras a sus brazos para sostenerse.

El mar está lleno de mitos.

Además –no sé si también ocurrió en otras ediciones- la impresión en algunas páginas hace que viéramos dos páginas en una sola, en un molesto efecto de falso traslucido.

Entre los extras del libro está la lista bibliográfica completa de los textos que los autores utilizaron durante la creación del cómic, además de un NECESARIO glosario donde se explica perfectamente todos aquellos nombres o elementos que podemos no conocer. Recomendación: partir leyendo el glosario, ayudará a una mejor lectura.

En conclusión, una novela gráfica entretenida, atrapante, con arte de primer nivel, logrando como resultado una aventura que emociona. Logrado eso, el resto es disfrute para los amantes de la lectura y los cómics. Valió la pena la espera.

Ya lo dijo Themos Lobos a través de su protagonista en Mampato y los balleneros: “Aprovecharé para conocer algo que siempre he deseado. ¡A los balleneros del siglo pasado! Viajaremos a la época romántica de la caza de ballenas. El año 1850, en Nantucket, Massachussets”. Si él lo dice, por algo tiene que ser.

Y a ustedes, queridos lectores, ¿qué les pareció Mocha Dick?

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9 Responses to Mocha Dick: Una aventura a la vieja usanza – Review

  1. Marco Rauch dice:

    No he leído la novela, espero pronto poder hacerlo. Sólo una precisión a la frase “…a quien no veíamos publicar una novela gráfica en Chile desde la adaptación de Road Story [Alfaguara, 2007]…”. Gonzalo se hizo cargo de la narración gráfica en mi novela “Celeste Buenaventura, la Hija del Trauko”, (Mythica Ediciones, 2009) con el color en manos de Juan Moraga. Dicha novela es hace dos años material de lectura complementaria en todos los colegios y bibliotecas públicas del país.
    Saludos.

  2. Yo pensaba que Quique Hace era de Sergio Gómez. Acá aparece como si fuera de Alberto Fuguet. Quizás me equivoque, pero chequearía de todas maneras.
    Saludos

  3. […] Mocha Dick, la leyenda de la ballena blanca, revisado por Gustavo Arismendi en Los Eternautas […]

  4. Nord dice:

    La esperaba con ciertas expectativas y la verdad es que me dejo con gusto a poco. Me gusto ese aire a cuento antiguo a historia de aventuras de pelicula ochentera, pero no me gusto el ritmo como apresurado en contarlo todo y que previamente se avise y sepa lo que sucedera. Claramente esta mucho mas solido que 1889, pero no me dejaba de incomodar al leer Mocha dick que toda la obra se hizo muy rapidamente o que quizas el ritmo con el que se cuenta la hsitoria no es el adecuado. En fin, una historia recomendable para que niños disfruten y descubran esta leyenda chilena y para que grandes disfruten un buen rato.

  5. […] Ortega, autor de 1899, Mocha Dick y del libro Logia (que ahora está en el segundo lugar de los más vendidos en Chile y yo me lo […]

  6. joao dice:

    que cosa tan aburrida nunca he leido algo tan sonso y aburrido la verdad este libro es una … ya saben que

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