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40 años del Golpe / 40 historietas

by • 6 Septiembre 2013 • Comics, Destacados, Portada, Sin capaComments (4)8134

traukoLos pueblos sin memoria tienden a repetir sus errores, así rezaba una gris muralla en el camino a  mi colegio por allá por las medianías de los 80s.

Phil Collins reinaba en la radios, trono solo logrado luego de la transición de Kc and the Sunshine Band que había reemplazado a su vez a The Bee Gees en las fiestas “hasta el toque de queda.”  Mi uniforme era una chaqueta de ese raro material semipeludo, azul y sin solapa, y el pantalón de franela gruesa que pica. Por alguna razón que desconozco cuando recuerdo esos tiempos, siempre todo es de un color sepia, ese que queda después de llover.  En mi pesado bolsón de  cuero café rígido, que cada vez es más pesado con la llovizna, junto con los libros Santillana de Castellano y Ciencias Sociales (el segundo hoy es un cadáver que se ha perdido en las reformas actuales de educación) llevo dos cosas, bien envueltas: un ejemplar del Fortín Mapocho  y un revista edición Avestruz de Editorial Novaro, Batman presenta Superman contra  “El Señor de las Armas”.

Llego a la esquina, comienzan a picar mis ojos, el humo químico ya me es conocido, y sé que pasa, así que realizo las acciones acostumbradas, veo desde dónde vienen los encapuchados y desde dónde las fuerzas policiales y trato simplemente de no quedar en medio, un delgaducho pre adolescente no hace bien de Polonia ante tanto magno enfrentamiento. La bufanda sirve para no respirar el gas, me paso el bolsón hacia adelante pues, aquella vez, la que termine con una sutura de tres puntos por equivocarme en elegir lado, el oficial de la fuerzas de Defensa que me rompió la cabeza con su inefable luma, me confundió con un encapuchado que llevaba molotovs en su bolsón de colegio. Al parecer mis 23 kilos de peso resultaban peligrosos para el orden nacional.

Aprendí la lección, mi padre me aconsejaba no te vengas por donde veas  carros de militares, pero era difícil porque ese día no había calles que no tuvieran esos camiones tipo Dirty Dozen. Trato de  mirar, de levantar la cabeza y un olor penetrante y a la vez un humedad golpeadora me deja en el suelo, gritos, explosiones pequeñas como reventar de bolsas de papel, todo gris y lloroso, y junto a un par de personas que se tratan de levantar del suelo, mi bolsón, con su tapa abierta y todas mis cosas desparramadas, muchas botas verde oscuro corren detrás de muchas zapatillas coloridas de lona (así veo la protesta desde el piso); intento recoger  las tripas de mi bolsón y algo de las mías (vomité un poco, pero era algo normal con la mixtura de agua de guanaco y lacrimógenas), repentinamente, una preciosa (creo, porque no veía mucho) crespita, castaña y de labios finos, de unos 20 años, me da la mano, la recuerdo porque era de los que andaban a cara descubierta con carteles medios hippies. Me aferro a su interminable suéter de colores , me dice – ¡Corre pa´ tu casa flaquito!– Giro y me vuelvo a tirar al suelo – ¡Mis libros! – le grito. Me ayuda a recoger, entre lo que se disipa un poco la bruma, falta mi revista de Batman.  Ella me ayuda a buscar, nota que algo me preocupa y no lo he encontrado, la refriega sigue, pero comienza a sentirse más distante, y entonces llegamos a la vereda.

Entre toda esta maraña de emociones, gritos, consignas, estallidos y algunos balazos, en la esquina de la plaza y como si nada sucediera, veo a un espigado y muy compuesto joven oficial, con botas chantillí y vestido impecable, parece no estar en la misma dimensión que nosotros, no está mojado, ni agachado, ni manchado, ni preocupado y da instrucciones con voz fiera, pero luego impávido lee ….mi revista de Batman. Me acerco, lento, como si yo no viniera de ninguna manifestación, la crespita me toma la mano disimuladamente e intenta tirarme hacia atrás, pero no cambio de parecer, le digo, “señor, esa revista se me cayó del bolsón”, me mira como si yo fuera una mancha en el cemento, luego estudiadamente mira a mi compañera hippienta, ella retiene la respiración, “mi hermana me estaba ayudando a buscarla y me dijo que no viniera para acá porque estaba la protesta, pero yo no le obedecí…” me aprieta la mano como si fuéramos a caer del Malleco. El alto oficial me dice: – Buena, es la última, no ha llegado la segunda parte, el problema es que llegan descontinuadas, y esta queda justo cuando Batman se queda con los poderes de Superman, pero  por ello va a morir en 24 horas.-” El tiempo se detiene, no sabemos que podría pasar, un gordito vestido como Juez Dredd pero monocromo, le pregunta a su oficial si persiguen a alguien y que agarraron uno cuantos, mientras no nos quita la vista de encima. – Toma.- Me entrega lentamente la revista, pero no la suelta  – y usted señorita, no le vuelva a soltar la mano a  su hermano, no ve que le puede pasar algo.–  Finalmente me la entrega y nos vamos por una calle corta aledaña, avanzamos unas 5 cuadras, mi “hermana” va riendo y llorando al mismo tiempo, en ese momento creí que era por las lacrimógenas, se inclina, debajo de su suéter (le miro el ombligo pequeño y con algún lunarcito cerca) se saca mi Fortín Mapocho, y me sonríe.  Me da un beso en la frente y me envía derechito para mi casa, yo camino como siempre de vuelta, mojado y con la mitad del Santillana de Sociales arruinado (¿profético?), ella se devuelve, se toma el pelo con un elástico de color y sin mirar atrás se pierde en la nube gris, en los gritos y disparos y estallidos, corriendo como si algo urgente la estuviera llamando, yo me quedo con una sensación de desolación camino a casa, el milico de m%&”# me había contado el final de mi cómic.

40 historietas

Mi anécdota no tiene un color real, ni quiero vestirla del que hoy tengo, más allá del lado, era el tiempo, no había caso, pero eras de un lado u otro (ahora todos dicen que eran del mismo) y podrías interpretar como se te diera la gana, lector, pero al ver al señor de capa ominosa en la televisión, era raro para un púber como yo, no identificarse con la causa rebelde, pues el referente de Star Wars estaba  en pleno apogeo, nota aparte en ese tiempo TODOS QUERÍAN SER LUKE SKYWALKER. Ese tiempo gris, de botas contra zapatillas de lona, los comics estaban allí, entre consignas y barricadas, los dibujitos jamás dejaron de acompañarnos, inclusive algunos dieron, desde sus viñetas y con mucha valentía, sus propias luchas; a 40 años del golpe militar y su subsecuente dictadura, hago aquí mención de 40 historietas que acompañaron ese tiempo tan luchado, y hoy añorado por personas que consideran que fueron sus mejores días, arriesgado para algunos,  desesperante para otros, niñez y adolescencia para muchos de nosotros.

El Golpe se vino un 11 de septiembre de 1973, y lo siguiente fue “ordenar la casa”, para esto, no había que dejar que los medios sembraran ninguna duda sobre el “camino correcto que se debía seguir”, y el cómic, en ese tiempo era EL MEDIO de entretención por excelencia, era la época dorada que venía desde los 60s en Chile, tal vez la mejor generación de grandes autores y dibujantes  que nuestra patria  haya visto, se encontraba en plena producción cuando este “interruptus” llegó. Por esos días la Editorial Quimantú era el lugar de encuentro, y junto con otras como Lord Cochrane y Pincek gozaban  de los pinceles de Fantasio, Alberto Vivanco, Hervi, Palomo, Themo Lobos, Gin, Carso, Vicar, Luis Cerna, Nato y Pepe Huinca. Mentes militares entonces consideraron que las historietas, el dibujo que en Chile había destacado por su ácido humor político republicano, rico en simbolismo social e histórico, era peligroso; así, debía ser  controlado.

silabario

La emblemática Quimantú cambiaría su nombre por Editorial Gabriela Mistral, y por supuesto su material sería inspeccionado y visado antes de cualquier publicación. Pero el cómic no murió, la fortaleza del medio y su impacto en las mentes juveniles, además del talento de los ilustradores no podía ser desperdiciado,  se usó entonces para temas educativos, muchos recordarán como su primer libro El silabario Latinoamericano ilustrado nada menos que por  Coré, quién se dice rechazó ofertas al mismísimo Walt Disney. De la misma manera se editó una colección de Adiós al Séptimo de Línea de  Jorge Inostroza en 1983, ideal por las referencias militares obvias  y del  gusto de don Augusto, su arte es bastante bueno.

El Cómic Muere, El Cómic Vive

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Comienzan a caer las historietas emblemáticas, por su complejidad en tiempos históricos complejos. El Manque, icónico personaje de la historieta nacional que llegó en  1970 y se instaló hasta  1974, con los genios de  Mario Igor, Avelino García, Juan Francisco Jara y Manuel Rojas con guiones de Ventura Marín, Juan Bley o José Zamorano. El siniestro Doctor Mortis, “el mal que no puede morir” paradójicamente murió en 1974, considerado pernicioso y además fruto de la debacle económica de los años pues la inestabilidad política creó un vacío y nadie sabía qué pasaría con las inversiones extranjeras hasta bien avanzado los 80´s. Esto también provocaría, en 1978, el cierre de Mampato, cuente que por esos años, un corajudo Themo Lobos les diría a unos sujetos de uniforme que su dibujos eran “obviamente políticos”, refiriéndose a un arco de Mampato y Ogú. El MAnque

La caída económica y de libertades artísticas siguió y así se despide en 1979 Barrabases, con Mister Pipa, Pirulete y Palmatoria yéndose  a la banca. También caería Don Memorario, una tira bastante ácida de Lukas, donde el protagonista y Don Florencio Aldunate , dos amigos aristócratas, el último hasta de mónoculo , revisaban algunas cosillas del acontecer nacional, algo demasiado molesto para leer en dictadura.

Don Memorario

 

 

¿Reír o Llorar?
Pero ¿Qué hacer con un vacío tan grande de medios tan pregnantes como los que se estaban extinguiendo? Bueno, la televisión, la caja idiota sería el mejor aliado de esta nueva forma de utilizar los medios de información y entretención, llevando solo esta última como objetivo, y los íconos del momento serán programas de larga duración en la tarde del fin de semana, Sábados Gigantes (no internacional) tendrá a la gente expectante sin saber si “dispara usted o disparo yo”, y  el canal Nacional, obviamente el más intervenido, lograría el programa que sería el emblema de esos tiempos: el Jappening con Ja. Este se convirtió en un fenómeno, por motivos que dan para otro texto y análisis completo, pues cumplía los objetivos necesarios para quienes administraban en ese momento, pero hago mención de ello porque la camisa multicolor de Pepito Tv llegaría al arte viñeta en 1979 y con mucho éxito. También Fernando Alarcón a través de las pantallas del mismo programa le daría vida a uno de los emblemáticos y neuróticos personajes del maestro Themo: ALARACO; y Patricio Torres tomaría este mismo ejemplo y daría vida en mismo show a Pepe Antártico (de Percy).jappening+con+ja

Por esos tiempos el rescate del cómic nacional se produce a manos de un suplemento de La Tercera  de 1980, Historietas con Themo Lobos, Mario Igor, Vicar, Julio Berrios, Pepo y la que, en la opinión del que escribe, es una de las piezas más impresionantes del cómic que ha visto en su vida: Sigfrido del maestro Mario Igor. Acompañan en los kioscos el incombustible Condorito, y llega a Chile algún cómic rezagado desde Francia, el mejor ladrón del mundo Fantomas y la serie de TV Érase una vez el Hombre que debido a su éxito es entregada en fotoramas, así también la urgencia de llegar a hacer la cimarra para ver el capítulo del día de Robotech, serie ícono de la Harmony Gold, que derivó también en una revista que jamás terminó de publicarse en nuestro país .

Picardía y Sci fi 

La idea de la entretención sin mucha crítica siguió siendo muy rentable políticamente por lo que se afianzaron, tal vez como válvula de escape a la férrea represión de la expresión personal. El humor y algo de picardía, perdida obviamente con el toque de queda, tiene su pequeño espacio en la figura de Pepe Antártico de Percy, que  hace de las suyas en los diarios, mientras su competidora femenina será la popular Palomita, de Eduardo de la Barra, en el Diario La Cuarta. Otros más recatados publicarán el clásico Olafo el Vikingo, Hägar The Horrible, la tira americana de Dik Browne que naciera exactamente en 1973. También más en la onda Sci Fi, en las tiras de La Tercera se publica Brick Bradford, personaje creado en 1933 y que le haría compañía entre planetas, dictadores espaciales y preciosas pin ups en minis plásticas a Roldán el Temerario, que no es otro que Flash Gordon de Alex Raymond (1934), él cual era re bautizado en España, con otra dictadura, para evitar demasiada influencia anglosajona en la patria, cosa que acá les pareció sensata.

Flash_Gordon

Esta idea de no dejar mucha influencia de otros países y volver al nacionalismo a  los compatriotas, haría que así como en Argentina,  también con Gobierno Militar (hay un patrón en ese tiempo ¿no?), ante la imposibilidad de comprar música en inglés surgieran grupos propios generando el Rock Latino, comenzando así una corriente más propia, también más rabiosa.

La Contracultura Y La  Contra Contracultura

El avance de una situación que supuestamente sería temporal comenzó a crear un descontento que le ganaba al miedo imperante, así una tendencia algo underground se estableció con rebeldía en pasquines que en universidades encapuchadas pasaban de mano en mano, o inteligentemente disfrazada de cancionero, la historieta comenzaría un camino algo más contestatario o satírico. scifnov83 La Bicicleta en 1978, un “cancionero” de Silvio Rodríguez, entre canción y canción traía a uno de los más queridos superhéroes a la chilena: Supercifuentes  del gran Hervi, que luchará contra el mal encarnado que es “la recesión” y buscará quién es el culpable llegando inclusive a preguntarle al DT de la selección chilena. La bromas al DT de ese tiempo, Luis Santibañez, y a su “estilo táctico” fueron también recogidas por la tira “Ñoñobañez “de José Gai (Malatesta)en Las Últimas Noticias, con las aventuras del entrenador de la selección chilena en el mundial del 82. Cómo no recordar esa viñeta donde aparece dando la instrucción al equipo de  colgarse del travesaño.

 

España, como mencionamos, atravesaba problemas similares y la respuesta fue la contracultura muy desarrollada en el noveno arte, la influencia de esta “movida” llegó a  Chile, Alfonso Godoy, trajo de España ganas y conceptos  de esta expresión  disconforme y con imágenes muy fuertes con la revista Matucana

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en 1984 y más exacerbada con Trauko en  1988, de Pedro Bueno y Antonio Arroyo. Éstas,  pasadas de mano en mano, primero gratuitas, llegaron hasta los kioscos cuando el guante de hierro comenzó a soltarse con la presión internacional. La última fue muy polémica y terminó con censura y temas judiciales debido a la historia “Noche güena” de Marcela Trujillo  y Huevo Díaz, el cuento de la navidad y el nacimiento de Jesús, explícito (sobre todo en parto de una guagua mesías con barba). Destaco de mis recuerdos Blondie de  Lautaro Parra09KikyWeb y a Karto y su “Kiki Bananas”, historias de mafia o cyberpunk con heroínas muy sexuales.

014NocheGuenaWeb

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La editorial Trauko fantasía publicó, en el año 1990, su álbum Clamton, Planetas, Cerebros & Atomos: Claudio Galleguillos, más conocido como Clamton, fue una de las figuras más talentosas del cómic chileno que floreció durante los años 80 en Chile.

Experimentar en viñetas comenzó a ser de interés; por esos tiempos se gestó algunas de las producciones del ahora gurú, pero siempre un maestro del cómic Alejandro Jodorowsky, quién con   Enrique Lhin  creó por esos años Un Comic, que se publicaría muy posteriormente y de forma póstuma en 1992; también de  don Jodo la obra cumbre para muchos de este prolífico psicomago El Incal (1980). Junto a las anteriores, y compartiendo la categoría de culto Historia secreta de Santiago de Chile, texto de Ismael Espinosa V. ilustrada por Themo Lobos, esquiva y de colección la he encontrado valuada en 140 mil pesos por estos días. Tiro y Retiro  en 1983 una revistilla que ya anunciaba la nueva escuela con obras de autor para adultos yBeso negro Beso negro en 1984 de Carlos Gatica, Lucho Venegas y Udok en fotocopias con blanco y negro, como sería al parecer la usanza de todos los tebeos en potencia. Ácido en 1987, de Pablo Alibud, Daniel Turkieltaub, Osvaldo Sacco y Charles Smith, también de culto oscura y urbana,  solo llegará a tres números.

Esta forma de cómic urbano influenciado por revistas europeas llamadas de contracultura, generó a su vez una corriente que pensaba que el cómic debía ser más chileno, una contra contracultura, más representativo de la realidad latinoamericana, así historietas como el del borracho y eterno cesante, deprimente, gris y marginalChecho000a Checho Lopez de Martín Ramirez se vuelven un retrato de la desesperanza de ese tiempo. Asterisco con su  Abuela Fuentes que anda en motoneta y abusaba de sus pobres nietecitos. son hijos de la misma visión, verdadera y cruda; por su parte el underground chileno, dirá el autor de Tapa_PatoLLiro_BAJAPato Lliro: Christiano, es un cuma, de ahí surge este mal hablado Pato Lliro, editado en fotocopias y repartido entre amigos que lo refotocopiaban, con apoyo de los hermanos Miguel y Rodrigo Higueras, era una especie de panfletillo muy artesa, pero hasta hoy es reconocido como un ícono de la cultura cómic chilena, llegando a tener sus propias colecciones y reediciones. Finalmente, y un favorito personal, Anarko de Jucca, que ya por el 88 era capaz de darle un par de palos a Batman y escapar de StormTroopers en una citrola para ir a comprar marihuana por los estrechos pasadizos de Valparaíso.

 

Anarko

Ya comenzaban a retirarse las fuerzas que en el 73 habían concretado su proyecto de conducción de país, a regañadientes se iban, pero la fuerza de los años y la presión internacional comenzaban a abrir la producción artística, y por supuesto el cómic debía volver a los kioscos. Cucalón nos devolvió a Themo en 1986 y bandidoBandido de Javier Ferreras y  Gonzalo Martínez  en 1988 fue el primero de historias propias y prestadas en abrir este nuevo ciclo, revista de  Sci Fi, contó con Maraboli, Martín Cáceres y las colaboraciones permanentes del maestrísimo Máximo Carvajal.

Topaze la revista de humor político por antonomasia volverá a publicarse como suplemento del Diario La Tercera en el 89, impensado solo un lustro más atrás.

Si debo coronar este período para hacer un cierre creo que elijo la fecha de 1988, cuando el Centro Nacional de Cómics en San Miguel, con su concurso nacional y su revista anual Solo Cómics, crea el proyecto de Parque del Cómic Chileno, que termina con  la instalación de la escultura de Condorito en la populosa comuna de San Miguel. Es una señal de que la historieta volvía a la luz ciudadana, los tiempos en que el cómic se escondía en bolsones y servía picado como componente de molotovs, habían terminado.

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He tratado de hablar de comics, no de otras cosas, y crean que ha sido un esfuerzo,  y por cierto que encontrar 40 historietas de ese tiempo no fue solo fruto de mi memoria,  me ayudó mucho Meliwaren ,que llevan décadas defendiendo el arte-cuadrito desde Puerto Montt, un salud para ellos.

 

 

 

También el excelente texto recopilatorio de Omar Perez:  Treinta años de Comics Chilenos que encuentran en: Tebeosfera, un documento clave para entender esos años desde una viñeta. A Ergocomics y su nota sobre Trauko que les recomiendo revisar.

El niño en mí le agradece a La Tercera (de la hora como se llama en ese tiempo) por hacer ese rescate en los ochentas, en un suplemento, que acompañó grises años, con el arte de los mejores ilustradores de Chile, todos ellos, y ustedes que leen este texto en nuestra página de Los Eternautas son parte de una historia que a veces ha sido oscura y desconocida, pero no por eso no existió, y es importante que tratemos de recuperar esas hojas de dibujos y garabatos que pasaron de mano en mano y que hoy habitan en baúles recordando aventuras de niñez, hay muchas cosas que traer a la luz hoy, para nosotros que realmente queremos a este noveno arte, estas historias son una de ellas.

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4 Responses to 40 años del Golpe / 40 historietas

  1. Poison Ivy dice:

    Me incluyo en el club que aprendió a leer con el silabario, jajajaja. La portada de Trauko está buenísima. Tremendo aporte

  2. Juan Salvo dice:

    Muy buen artículo, Beer. Es necesario rescatar nuestra memoria. Nunca olvidar.

  3. pilsnake dice:

    Había olvidado cosas como el ejemplar de la bicicleta que había en mi casa, con una pequeña viñeta de “Supercifuentes”. Hervi siempre fué mi favorito. Después, no recuerdo años exactos, recuerdo mucho los ejemplares de “El loro” que tenía guardados, y aunque tenía que preguntarle la mayoría de las veces a mi papá los chistes, los encontraba geniales.
    También alcancé a guardar las “Topaze” de La tercera y los “Cucalón” (gracias a Unlimited, porque todos los números los perdí, solo me queda un especial de Ogú, Rena y Mampato en la prehistoria).
    Gracias por el recuerdo.

  4. canterano dice:

    excelentes publicaciones…yo tengo aun por ahi guardada bajo 7 llaves el “numero equivocado” de la BESO NEGRO (1987)

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