Carrie Fisher

El legado de Carrie Fisher que resonará por siempre en la galaxia

by • 31 Diciembre 2016 • Agenda, Destacados, Portada, Salón de la Injusticia, Sin capa, Viñetas en movimientoComments (0)1871

Nací el 12 de diciembre de 1994, es decir, crecí con la segunda trilogía de Star Wars. Nunca pasé de ver La amenaza fanstasma porque mi hermano me dijo que mi admiración por Padmé Amidala acabaría en el segundo y tercer episodio.

No lo entendí sino después, cuando vi Una nueva esperanza y, posteriormente, El imperio contraataca, y comencé a imitar, sin siquiera darme cuenta, a este personaje femenino que, a pesar de ser raptada por las tropas imperiales y presenciar cómo Darth Vader acababa con su planeta en menos de un segundo, en ningún momento dudó de su posición en la galaxia ni sintió deseos de morir solo porque sí, como Padmé al final de La venganza de los Sith.

Star Wars : Episodio IV – Una nueva esperanza

Sabemos que Carrie Fisher fue más que Leia Organa. Por eso resulta imprescindible repasar sus logros como escritora y guionista de cine. La mayoría de sus obras -si es que no todas-, con un particular sello autobiográfico, giran en torno a esa “etapa oscura” por la que pasó. En Postcards from the Edge (libro que después Mike Nichols adaptó al cine), lo dejó claro. Y es que los medios desconocen lo despiadado que puede llegar a ser el mundo hollywoodense con sus artistas. Radio Bío Bío, por ejemplo, recientemente publicó en su portal todo acerca de “la princesa galáctica y su vida de alcohol y drogas“. Con eso, una vez más se cae en la despersonalización, es decir, se habla de un sujeto (entiéndase esto desde la Sociología) sin antes situarlo en su respectivo contexto.

Postcards from the Edge: película guionizada por Carrie Fisher que estuvo nominada a varios premios.

 

Carrie Fisher junto a sus padres, los también artistas Debbie Reynolds y Eddie Fisher.

Carrie Fisher junto a sus padres, los también artistas Debbie Reynolds y Eddie Fisher.

La estigmatización es para los medios (des)informativos el camino rápido. Porque, claro, es más fácil escribir acerca de todas las veces que Fisher llegó a grabar drogada al set, que hablar del peso que deben cargar las mujeres de Hollywood. Si creen que exagero, sólo piensen en cinco directoras de cine. Claramente, por un asunto de visibilización, figuran más directores que directoras en nuestra memoria colectiva. En un escenario así, se entiende el porqué del declive de algunas artistas. El caso de Fisher se entiende aún más; Solo imagina, tienes 19 años y audicionas para uno de los papeles más cotizados de Hollywood en su momento, pero antes debes bajar más de 20 kilos de peso, luchar contra el Trastorno de Bipolaridad y, además, lidiar con lo que significa ser la hija del sujeto que dejó su a esposa por ir tras Elizabeth Taylor. Tienes 19 años, ganas dinero y fama, pero pierdes una vida.

Leia Organa desafiando a Tarkin.

Leia Organa desafiando a Tarkin.

Como dije, Carrie Fisher fue más que Leia Organa. No puedo evitar, sin embargo, ligar su figura a este personaje. Y es que Fisher no necesitó aumentar el tamaño de sus senos, coquetear con George Lucas ni cargar su cara con maquillaje para obtener el papel de la Princesa Leia. Así pues, irrumpe en el cine cuando la segunda ola del feminismo (1960-1980) se encuentra en pleno apogeo.

Su aparición, desde luego, tuvo una buena acogida; la agenda feminista, en ese entonces, estaba centrada en la sexualidad, la familia y el trabajo, y la Princesa Leia (no reparo en usar la palabra “princesa”, pues creo firmememte que es un concepto que la cultura occidental desvirtuó, es decir, entendemos su carga simbólica desde una adulterada mirada occidentalista) es un personaje fuerte y dinámico que no duda en cuestionar las relaciones de poder y pronunciarse frente a las injusticias.

Ni siquiera en el peor de los casos, cuando la amenazan con destruir Alderaan, su planeta natal, ella se subordina al yugo imperial. Recordemos que Leia Organa desafió al escalofraiante Grand Moff Tarkin, diciéndole con un gran sarcasmo: “Debí saber que usted sujetaba la correa de Vader. Reconocí su mal olor al subir a bordo“.

Leia Organa corrigiendo a Han Solo, en "Una nueva esperanza".

Leia Organa corrigiendo a Han Solo, en “Una nueva esperanza”.

 

Han Solo minutos antes de ser congelado.

Han Solo minutos antes de ser congelado en El Imperio Contrataca.

Cómo no admirar a Leia Organa, si se rebeló contra los referentes femeninos que la despreciable y sexista industria del cine había construido. Las mujeres comenzaron a dejar de lado a Marilyn Monroe para agarrar un láser y alzar la voz en contra de las estructuras de poder, tal como lo hizo Leia.

Supimos (o más bien, reafirmamos) que su personaje prometía cuando entró Luke vestido de stormtrooper a rescatarla, y ella le dijo, en tono interrogativo: “¿No eres demasiado bajo para ser soldado?“. Desde ese momento no la dejamos de querer y disfrutamos cada escena que compartía con Han Solo.

Porque, incluso estando enamorada, no deja de lado sus ideales. Cómo olvidar, en este sentido, cuando tuvo que elegir entre la libertad de la galaxia y la vida de Han Solo (aquí se da una las mejores declaraciones de amor del cine). El lazo afectivo que se establece entre Leia y Han es sano, y totalmente diferente al de Anakin y Padmé. Es una relación de pareja que, a pesar de estar en una constante inocua tensión (¡vaya que ambos se resisten!), se basa en el respeto.

Una escena controvertida, que tanto Carrie Fisher como Leia Organa supieron manejar, fue la de Jabba the Hutt esclavizando sexualmente a Leia, en El retorno del Jedi. En lo personal, no me molesta ver a Leia encadenada y ligera de ropa, porque lo entiendo como una denuncia social y, a la vez, como una metaforización de la angustia de aquellas mujeres que han sido víctima de abusos sexuales. Lo que molesta de sobremanera, sin embargo, es el discurso que existe detrás, en producción. El director de en ese entonces, Richard Marquand, comentó, en relación al vestuario (García: 2015: p. 176):

Odiaba el vestuario de El imperio contraataca, la forma en que Leia se vestía en La ciudad de las Nubes fue una desgracia. Esa hermosa mujer vestida con ese terrible vestido marrón y blanco debía ser una especie de broma. George quería que fuese un vestuario neutral, al que el espectador no le prestase mucha atención, pero tú necesitas mirar a los personajes si van a decir o hacer algo destacado, como ocurre con Leia en la escena de la barcaza de Jabba. El traje era extravagante, pero tenía un gran diseño. Yo siempre consideré a Carrie una chica muy sexy, por eso decidimos que lo llevase“.

Lo bueno es que Leia después asfixia, con la misma cadena que limitaba sus movimientos, a Jabba. Una valiente acción y, por qué no, un llamado a hacer justicia por las mujeres.

Se nos fue Carrie Fisher, y sólo después de su muerte se le agradeció por haber encarnado a un ícono del feminismo.

Se nos fue Carrie Fisher, y nadie la asistió durante su dura etapa de desasosiego. Se nos fue Carrie Fisher, y la Fuerza se desequilibró. ¿Ahora quién se hará cargo?

Cita: Martínez García, Francisco. (2015). Star Wars. La creación de la trilogía original. Dolmen España.

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