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Álex Nemo: Una aventura adolescente a la antigua (reseña)

by • 24 Noviembre 2017 • Comics, Destacados, PortadaComments (0)24301

En este 23 de noviembre (ok, es 24 pero no alcanzamos a terminar el artículo antes de medianoche), Día de la Historieta Chilena, revisamos , Álex Nemo y la Hermandad del Nautilus, libro que engrosa el impresionante catálogo de Reservoir Books que incluye Maus de Art Spiegelman, El Patito Saubón del maestro Carlos Nine y El Incal de Jodorowsky/Jiménez, entre otros. La obra, que cuenta con portada de Félix Vega (Juan Buscamares), está escrita por Francisco Ortega e ilustrada por Gonzalo Martínez, siendo la segunda colaboración de estos dos artistas que son responsables de la divertida Mocha Dick, citada en varias ocasiones en este nuevo cómic.

Álex Nemo es una historia de aventuras con todo lo que podemos esperar de una narrativa de este género, es rápida, entretenida de leer, con personajes memorables aunque no necesariamente profundos, y plagada de referencias que se integran de una forma lo suficientemente orgánica a un relato que deja una buena sensación de lectura, pero que no está carente de algunas debilidades. Sobre lo bueno y no tan bueno de esta nueva entrega de cómic nacional hablaremos luego del salto.

Sinopsis

Arte interior de Álex Nemo por Gonzalo Martínez (Reservoir Books). Click para agrandar

Arte interior de Álex Nemo por Gonzalo Martínez (Reservoir Books). Click para agrandar

Álex es un joven adolescente hijo de Anastasia Plot (plot es la palabra inglesa para “trama”), exitosa escritora de novelas de aventura para jóvenes. Una noche la mujer desaparece bajo misteriosas circunstancias, y será tarea del muchacho y su abuelo Oreste rescatarla. Lo particular es que Anastasia no se encuentra en ningún lugar de nuestra tierra, sino en alguna parte del Verneverso, universo surgido de la imaginación de Julio Verne y al cuál se puede acceder a través de un ritual que se explica en detalle el volumen.

Debo reconocer que lo que más disfruto de la prosa de Ortega son sus premisas, creo que la idea de un giro steampunk al periodo de la Guerra del Pacífico en 1899 fue brillante (aunque no bien ejecutado) y la idea de rescatar la historia tras Moby Dick en Mocha Dick fue excelente. En esta ocasión vemos una premisa que podría fácilmente tener al escritor chileno explorándola por el resto de sus días. Ya que en esta ficción ha establecido que cada escritor tiene su universo propio y se puede acceder a ellos, lo que potencialmente permitiría que el personaje de Álex se pasee eternamente por diversas imaginerías que podrían además llevarlo a protagonizar historias de todos los tonos y géneros posibles. Por qué no pensar en la maduración del personaje vinculada a la elección de los universos que visita. Las posibilidades se abren en un abanico gigante que de seguro podremos seguir explorando en el futuro, dependiendo en parte del éxito que tenga esta primera entrega.

Argumento

En términos escriturales Álex Nemo funciona bastante bien por la mayor parte del tiempo. Es una obra ágil (pero no carente de problemas de ritmo), estimulante, llena de referencias que es algo que las nuevas generaciones lectores muchas veces confunden con calidad, y que las generaciones mas longevas como la mía valoramos, puesto que nos transporta a historias que poblaron nuestra niñez. Se nota que es un viaje por los gustos literarios de los autores, en particular de Ortega, que toma el concepto de Mampato y el cinto-espacio temporal, y lo adapta a su propia fantasía, viajar a través de las tierras literarias de sus autores favoritos. En términos de los personajes están bien definidos, Álex es un adolescente, a ratos impetuosos, nunca tan hábil como el pelirrojo héroe de Themo Lobos, pero valiente y determinado. Es un buen protagonista que tiene espacio para seguir creciendo en sucesivas entregas, pero que no agota a pesar que yo claramente no soy el público al cuál está dirigido este cómic.

Oreste y Álex. Arte por Gonzalo Martínez (Reservoir Books)

Oreste y Álex. Arte por Gonzalo Martínez (Reservoir Books)

Por el lado de los secundarios son una galería interesante aunque tan variada que en muchas ocasiones solo rozamos la superficie de estos. El abuelo de Álex, Oreste obedece a ese modelo de anciano mañoso pero sabio, también a través del relato aparecen diversos arquetipos presentes en distintos personajes como el escudero, el maestro, el antagonista y por supuesto el villano que por mucho tiempo se hace presente como un nombre, un concepto de gran poder, un titiritero que actúa desde las sombras y que posee una cantidad de recursos que a ratos parecen ilimitados.

Hasta ahora todo bien, pero como adelantaba antes tenemos algunos elementos que podrían mejorar proyectando una secuela. Uno de ellos es el ritmo. El relato si bien es ágil a ratos se acelera demasiado. Acciones y secuencias que son importantes se tienden a resolver demasiado rápido lo que desperdicia la tensión que estos momentos tendrían el potencial de generar. Por otra parte agradezco las referencias pero a ratos son demasiadas, y por pasajes parecieran mas importantes que la historia misma, lo que se suma al hecho que hay momentos en que una referencia se vuelve repetitiva. Entiendo que ambos artistas estén orgullosos de Mocha Dick pero tendrían que limitar un poco sus menciones en el libro. Dicho esto, reconozco que no son problemas trascendentales y que se pueden pasar por alto y seguir disfrutando de la aventura de Álex. Dónde si veo un problema mayor es en la conclusión de algunos momentos en la historia. No una, sino dos veces Ortega recurre al Deus Ex Machina para sacar a sus personajes de situaciones complejas. Para los que no lo sepan un Deus ex Machina es cuando un autor se vale del azar, o de algún elemento mínimamente referenciado para cerrar algún conflicto complejo para los personajes, un ejemplo de ello es la típica llegada de la caballería en el instante donde todo se ve perdido, pero con la particularidad que esa caballería aparece sin una explicación aparente y justo en el momento y lugar exacto donde es necesaria. Es un problema narrativo complejo pero bastante común, en particular en el género de aventuras y que acá también se hace presente, lo que deteriora la calidad de una historia que hasta esos momentos funcionaba bien.

Más allá de esto en términos de trama creo que La Hermandad del Nautilus es un buen puntapié inicial para una potencial saga que podría fascinar adolescentes y pre adolescentes, y que por sus características motivará a lectores a explorar otros autores y libros, lo que es una de las cualidades más valiosas de las historietas.

El Arte

Respecto del arte Martínez desarrolla un buen trabajo. El diseño de personajes, navíos y escenarios es sobrio, pero no aburrido. Rescata el espíritu de aventura clásica de la historia, y en términos narrativos funciona de buena forma. Para ilustradores en general lograr un buen pin-up de un personaje no es complejo, un dibujo espectacular donde vemos a una figura en alguna pose de acción es algo que la mayoría de los artistas que saben ilustrar logran, pero lograr ser un buen narrador, entender la secuencialidad, qué dejar y qué sacar, como lograr ritmo es donde vemos si alguien sabe o no dibujar cómics. Y Martínez sabe, demostrando su experiencia en un medio que le viene dando renombre desde su participación en Road Story. Si algo puedo recriminar eso sí es que cuando miramos a los personajes ancianos, todos se ven demasiado similares. La polarización no sólo se tiene que dar en el guión sino también en el dibujo, y creo que un hombre robusto de bigotes gruesos no es la única manera de dibujar un hombre de edad avanzada. Aparte de esto Martínez realiza un buen trabajo que en una próxima edición me gustaría ver más poblado de secuencias de acción que nos lleven a disfrutar de esas secuencias en más detalle.

Arte interior de Álex Nemo por Gonzalo Martínez (Reservoir Books)

Arte interior de Álex Nemo por Gonzalo Martínez (Reservoir Books)

Conclusión

Álex Nemo y la Hermandad del Nautilus es un trabajo de buena calidad. Presenta algunos problemas de ritmo y utiliza elementos narrativos que se deberían evitar pero en términos globales es una buena historieta, sumamente recomendable para un público joven, al punto que sería un valioso aporte para los curriculum de Lenguaje de estudiantes de colegio, ya que permitiría generar curiosidad sobre otros autores mencionados en la historia. Pero además se nota que es un acto de amor, los artistas volcaron muchos de sus gustos literarios en esta aventura y lograron configurar un héroe moderno que en términos de potencial es incombustible. Es de esperar que sigan apareciendo entregas y que los autores sean capaz de madurar a su personaje acorde con el crecimiento de los lectores que han decidido seguir sus aventuras. Una obra sumamente recomendable y un buen aporte a nuestra historieta chilena.

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