El héroe más poderoso de la tierra. La espina dorsal de la fuerza superheróica. El símbolo de paz.

Dentro del universo DC, quien cumple este rol es Superman. Es el héroe que todos los héroes aspiran a ser, el implacable recordatorio de todo lo correcto (dejando de lado las lecturas políticas, claro). En Marvel, aunque el ejemplo más obvio sería el Capitán América, no es necesariamente el equivalente. Más bien, éste sería el equipo de los Avengers en su conjunto y lo que representan.

En el manga y anime My Hero Academia (Boku no Hero Academia), es All Might (algo así como “Todo Poderoso” en inglés).

Más que una reseña, este artículo es una muy enfática recomendación para que le des una oportunidad a esta serie, que junto con One Punch Man, es parte de los mejores homenajes recientes que la animación oriental ha hecho a la mitología superheróica occidental.

Image result for boku no hero academia

En el mundo de My Hero Academia, los superpoderes son la norma, no un privilegio de unos pocos. La gran mayoría de la población tiene uno, pero no todos tienen permitido usarlo. Esto está limitado a los “héroes”, quienes se entrenan en academias, donde consiguen sus permisos (como en la Iniciativa de Marvel, tras la Civil War) y constituyen la punta de lanza en la lucha contra el crimen.

En este contexto de saturación de poderes, tanto dentro de la serie como fuera, entre los cientos de títulos superheróicos que existen en la ficción actual, surge All Might. 

All Might es el pilar de toda la sociedad en este mundo. Es el superhéroe más poderoso, quien todos los demás aspiran a ser, y quien se roba todas las miradas con sus sonrisa al entrar en acción, subiendo la moral a sus aliados y dando esperanza a los débiles. Algo así como las mejores interpretaciones de Superman han sido en el mundo DC.

Pero All Might, con todos los paralelos que uno puede encontrar, no es Superman, y él lo sabe.

No voy a adelantar todo sobre este personaje para no spoilear, pero lo resumo en que, a diferencia de Kal-El, quien es lo que es, All Might es debilidad intentando llevar la pesada carga de ser el pilar de su sociedad. 

Y no me refiero a que tenga debilidades clave como la kriptonita de Superman, o el fuego de Martian Manhunter, o el alcoholismo de Iron Man, o la esquizofrenia de Sentry.

Todos estos son recursos válidos, pero con All Might el mangaka Kohei Horikoshi apostó por algo diferente, tomando elementos de los grandes bastiones de la cultura comiquera y adaptándolo a las necesidades de su público oriental.

All Might es un héroe en sus últimos días, una batería que se está agotando, porque aún con todo el poder que despliega en público -capaz de causar cambios en el clima con un solo puñetazo- en privado es un enclenque como cualquier otro civil, incluso con sangrados internos cada vez que se esfuerza. Además, sólo puede ser “poderoso” por períodos cortos de tiempo que son cada vez más breves.

El gran problema de esto no es que vaya a poner en riesgo su vida. Eso viene en la descripción del trabajo. Su gran desafío es, en estas condiciones, mantener en alto la figura del “símbolo de la paz”, que infunda miedo en sus enemigos e inspiración en sus aliados y en los civiles. Todos, parte de una sociedad excesivamente cómoda, descansando sobre los hombros de su héroe.

No sólo se encarga de la seguridad, sino en la “sensación de seguridad” al punto en que todos saben que, si él cayera, la sociedad misma estaría en riesgo de colapso. Además, como es lógico, hay poderosos héroes que quieren usurpar su lugar, y peligrosos villanos que quieren hacerlo desaparecer.

Y All Might está desapareciendo.

One for all.

Es en este contexto, con un mundo de infinitos superhumanos, que el pilar de la sociedad debe buscar a quien lo reemplace, alguien a quien heredar su poder, y lo encuentra en Midoriya, un debilucho fanboy que tuvo la mala suerte de ser uno de los pocos humanos del mundo en no desarrollar ningún poder en absoluto. Ambos desarrollan una de las mejores relaciones mentor-aprendiz que van a encontrar en un shonen o en una historia superheróica.

Midoriya entonces, contra todo pronóstico, y de formas que no les adelantaremos, logra entrar a la mejor academia de héroes (U.A.), donde estudia junto a una veintena de compañeros con distintos poderes, motivaciones, modelos a seguir, y formas de ver la labor superheróica.

Y de esto se trata la serie. Con el pilar de la sociedad y de la historia puesto en All Might, los protagonistas son este conjunto de personajes que incluyen a un tipo que es fuerte mientras come azúcar, a una ranita muy querida por los fans, a una niña kawai que hace flotar cosas al tocarla, al tipo silencioso con daddy issues que maneja dos poderes diferentes de gran magnitud, una especie de cuervo fantasmal samurai, a un cuadrado velocista que trata de ponerse a la altura de un pesado legado familiar, entre otros.

La más importante de estas relaciones se da con Bakugou Katsuki, un airado -pero sorprendentemente inteligente- joven con un explosivo y violento poder que le ha hecho bullying desde pequeño, pero que también tiene, de una forma claramente diferente, tiene a All Might como su modelo a seguir.

Resultado de imagen para bakugou vs deku

Creo que esto es todo lo que puedo adelantar sin entrar en spoilers. Sí puedo contarles que hay villanos y rivalidades que valen la pena, haciendo uso bastante frecuente del recurso de las historias y filosofías “espejo”, siempre con el objetivo de abordar la eterna pregunta que muchas veces se olvida en medio de los efectos especiales y la violencia de la industria: ¿qué significa ser un héroe? o, incluso, ¿qué significa ser un villano?

Esta es la premisa con la que trabaja My Hero Academia, y que desarrolla y profundiza conforme avanzan las temporadas, cada vez de forma más épica.

El manga lleva 20 volúmenes, y la tercera temporada de la serie terminó hace unas semanas. El anime hasta ahora ha dejado cerrados y empaquetados varios arcos argumentales, cada uno con una carga emocional e ideológica superior al anterior, con cambios en el mundo y sus consecuencias, y desarrollo de personajes a un muy buen ritmo.

¿Capítulos de relleno? Los menos. No cuento más de 3, y creo que fueron los típicos recuentos.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *