Me demoré, la verdad estaba nervioso con el prospecto de ver la serie Las Aventuras de Ogú, Mampato y Rena, transmitida por CHV. Y es que no es una adaptación menor, el estudio Animenta se dio a la tarea de llevar a la pantalla chica la que es para muchos una de las narrativas más importante que se hayan desarrollado en nuestro país. Y lo digo sin exagerar, primero Mampato, luego Cucalón, después diversas ediciones en distintas editoriales, las aventuras de Mampato no sólo ocurren en diversas épocas, sino que han marcado a diversas generaciones y pocas historias han soportado el paso del tiempo como la creada por Oskar Vega y Eduardo Armstrong, y que al poco andar Themo Lobos llevaría a un nivel de obra maestra, con historias trepidantes y un arte fabuloso, que nos recordaba a los grandes maestros de la historieta franco-belga. Entonces entenderán mi nerviosismo, qué tal si lo arruinaban, qué tal si no entendían el espíritu imbuido en los personajes, pero no , Animenta y la gente de Santo Tomás han desarrollado un gran trabajo con respeto a la historieta original y sorteando de maneras creativas algunos aspectos técnicos a través de un formato en extremo ágil y con una estética que dialoga bien con el trabajo de Themo pero que es muy propia de la apuesta de este grupo de artistas liderados por Sebastián Fábrega.

Lean nuestra reseña luego del salto.

La serie se divide en capítulos interconectados, con una duración de alrededor de 11 minutos, que es la tendencia hoy en el desarrollo de programas infantiles. Al menos en sus primeros cuatro entregas han mantenido el orden narrativo del cómic, con el primer arco protagonizado por Mampato y Xsé, un alienígena que por azarosas razones capota con su nave en la Tierra y Mampato lo ayuda, finalmente obteniendo el cinto espacio-temporal y luego el vino el arco de los Kili-Kili y Gola-Golas, dónde el pequeño pelirrojo conoce a Ogú en la prehistoria. En cada episodio vemos momentos sacados directamente de la narrativa de Lobos, con pocas modificaciones a las acciones principales, y cada episodio tiene un cliffhanger final, que te engancha con el siguiente dejando al personaje en algún momento de tensión que se resolverá en la próxima entrega. Es en este punto donde la serie tiene su mayor falencia. Si bien el formato es uno acomodado a un público infantil, la necesidad de ritmo, y probablemente también los recursos técnicos, llevan a los realizadores a resolver demasiado pronto los conflictos. Tenemos un momento de tensión, un enganche que te obliga a seguir mirando la serie, y en el capítulo siguiente esto se resuelve en segundos, muchas veces con la acción principal fuera de pantalla, lo que a larga desaprovecha la tensión generada por una buena escritura de guion. Esto es por lejos el mayor problema de una serie que responde bastante bien en todo el resto de los aspectos que uno esperaría.

El trabajo de voz es de un muy buen nivel, Sebastián Dupont realiza una excelente labor interpretando a Mampato y Ogú, pasando de una voz muy juvenil a una gruesa y divertida con el cavernícola. Es particularmente entretenida la interpretación de Ogú, que igual que en la historieta, ofrece los momentos de mayor acción y humor en la historia. También hay un más que correcto diseño sonoro. Es complejo la verdad lograr una buena mezcla en animación, la gran parte del tiempo se trabaja con la técnica de foley, recreando en un estudio los sonidos que componen la historia, una técnica que se desarrolló desde los tiempo del radioteatro, previo a la TV. En muchas producciones de animación nacional uno de los problemas es la poca riqueza en el diseño de sonido, cosa que acá no ocurre y eso lo valoramos mucho. Finalmente, para cerrar el departamento de audio, me parece que la elección musical, una clara referencia a la serie Jonny Quest de Hanna-Barbera, fue una excelente idea. Un jazz bien aventurero, desarrollado por Alé Ortega (al menos eso dice en los créditos) que acompaña de manera incidental los diversos momentos funciona eficientemente, sin distraer de la acción, que es lo que una buena musicalización debe lograr..

Respecto de la animación, en general funciona bien, los diseños están bien desarrollados por Marko Torres, Romina Toro y el mismo Fábrega. Son un giro fresco a la pluma de Lobos, sin alejarse tanto como para volverlos otra cosa. Dónde falla un poco como mencionamos antes es en el retrato de la acción, en general los animadores decidieron resolver acciones muy complejas dejándolas fuera de pantalla y eso hiere la narrativa. Dicho esto las historias son tan buenas que incluso con este problema, valen la pena verlas.

Las Aventuras de Ogú, Mampato y Rena son una bocanada de aire fresco a la alicaída producción infantil nacional. Es una buena serie con un guion bien adaptado de Lobos, donde su hija Ada en conjunto con Inti Carrizo realizaron una concienzuda labor. Acerca una hermosa narrativa a un nuevo público y por supuesto tiene potencial para desarrollarse de forma transmedia, quizás figuras de acción, juegos de mesa u otros productos podrían venir a complementar la experiencia que es la serie. Nos alegra que se esté emitiendo por CHV aunque sus horarios son un tanto extraños, partió los días domingo a las 10 am y hoy sus emisiones son los días sábado a las 9 am y domingos a las 10. Esperamos que esto signifique que el canal está apostando por la serie ya que está trayendo buena audiencia. De todas maneras sino has podido verlo en vivo, tenemos entendido que en CHV puedes disfrutar de la programación de las últimas 48 horas, y si con eso no lo logras, puedes encontrar los capítulos en la página del CNTV.

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